Fibroarteixo

SSC (Síndrome de Sensibilización Central)



¿Qué es el síndrome miofascial?


Definiremos como síndrome miofascial al dolor cuyo origen es el músculo esquelético y que tiene las siguientes características:

-Dolor en una zona vecina y referida al músculo afectado

-Existencia de puntos gatillo (PG)  sin la existencia de puntos gatillo  no se puede hacer  el  diagnóstico del síndrome miofascial.

-Acortamiento de la fibra muscular que va a producir una restricción  en la movilidad normal del músculo.






 ¿Cómo mejoran el dolor de los PG?


-Períodos cortos de reposo.

-Estiramiento pasivo lento y firme, sobre todo cuando se aplica calor en el músculo.

-Aplicación de calor húmedo sobre el PG.

-Períodos cortos de actividad ligera con movimiento.

-Tratamiento específico.


Dolor referido


Los patrones de dolor referido nos sirven como indicativo a la hora de identificar el músculo responsable del dolor, pero no es un criterio diagnóstico en sí mismo, pues existen otras patologías, tendinosas, articulares, capaces de producir el mismo patrón.


Tratamiento


El tratamiento clásico del síndrome miofascial se ha basado en dos tipos:

-Estiramiento enfiamiento, consistente en realización de estiramientos pasivos con la previa aplicación de un spray refrigerante,  como  el cloruro de etilo, sobre la piel de la zona a tratar. El estiramiento sin la aplicación de frío puede agravar los PG.

-Tratamiento invasivo de los PG que pueden ser:

         -Punción seca: produce más dolor post punción.

         -Infiltración con anestésicos locales, fundamentalmente lidocaína al 1% con o sin esteroides.

         -Infiltración con toxina botulínica tipo A (TBA)



Asociación de patologías


Los pacientes estudiados en las clínicas del dolor son pacientes que raramente tienen solo una patología musculoesquelética única. Casi siempre existe un conjunto de factores que se unen para dar como final el dolor del paciente.Por tanto, debemos estudiar a los pacientes de manera profunda, para intentar identificar estos factores. Esto es particularmente cierto en pacientes con patología de raquis, en los que la mayor parte de las veces es muy difícil identificar un solo motivo de dolor. No es raro encontrar un síndrome facetario o una radiculopatía acompañando al dolor miofascial. Sin embargo. si tratamos los demás componentes  y olvidamos el muscular, muchos de nuestros pacientes persistirán con dolor rebelde a todos nuestros esfuerzos. Así, en múltiples casos, el dolor miofascial será un complemento a otros tratamientos necesarios para aliviar el dolor.



Fuente: Joaquín Insausti Valdivia

CLÍNICA DEL DOLOR, HOSPITAL SEVERO OCHOA, MADRID